En otra aventura por Europa, en el Día de la Unión Europea y con el buen sabor que han dejado las elecciones de Francia, es irremediable reflexionar sobre el penúltimo proyecto con mis alumnos: “Nos vamos a Copenhagen”.


El valor que tienen la propuestas Erasmus+ es incalculable como para no llevarla al aula e intentar inculcar el virus Erasmus+ en mi alumnado.

Por qué quemar a mi alumnado con la estructura, la composición, la organización… de la Unión,  si podemos partir de otro punto más constructivo, ya habrá tiempo para que ellos se acerquen con pasión a ese conocimiento. Prefiero abrirles los ojos a otro modo de construir un sentimiento y una realidad. Dejemos las abrasadoras clases magistrales y hagamos vivir y sentir al alumnado la posibilidad Erasmus+.

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo siento pero no puedo pasar por alto la oportunidad de transmitir el virus a mi alumnado, principalmente porque cuando conversamos sobre el origen de la Unión surge en clase una cuestión muy importante ¿Por qué juntos maestro? Comenzar a explicar al alumnado que nuestro propósito de unión se basa en una pura y dura finalidad económica, deja de lado el verdadero valor que debería tener la Unión: “Juntos somos mejores”.

La empresa Europea no es una cuestión novedosa sino que lleva rondando el viejo continente varios siglos o más…, siglos cargados de Historia, plagados de guerras, de intereses económicos, territoriales, de poder… en definitiva, de motivos que no atendían a la esencia del ser humano o la que debería: somos seres sociales. Ha tenido que llegar una propuesta (lleva unos 30 años…) al corazón de los países europeos para transmitir un nuevo camino que pone el foco en las personas, personas “normales”, personas que caminan por las calles de forma anónima pero que tienen mucho que decir, mucho por compartir. Y, por supuesto, ha llegado a las escuelas, allá donde se juega a construir el futuro.

Así que mi alumnado ha estado conociendo qué es “eso” de Erasmus+, a pedirme por activa y pasiva que me lo traiga para Copenhague, a escribir una carta de presentación para hacer nuevos amigos en estas tierras, a entrevistar a docentes del centro que han estado en alguna movilidad, a elaborar una guía de preparación para irse de viaje, a conocer las bondades del Acuerdo de Schengen, a buscar los mejores lugares para hospedarse, en resumidas cuentas, a vivir en primera persona lo que supone prepararse para una aventura Erasmus+ y a conocer Europa, una realidad que pasa por sus manos, más que por las nuestras.

Y sí, llamadme europeísta pero me niego a pensar que juntos no podamos llegar más lejos…. incluso más rápido……, es momento de dejarse llevar por Erasmus+….. “dejarse llevar suena demasiado bien, jugar al azar nunca saber donde puedes terminar o empezar…”

 

Anuncios