Otra escuela es posible…. necesaria y está en marcha, es quizás este paradigma el que aglutina a muchos actores del ente educativo en una misma quimera que se antoja cada vez menos quimera….

Hasta no hace mucho tiempo, los movimientos y experiencias educativas se encontraban alejadas, enfrentadas o solitarias como los francotiradores que se apostan a la espera de su presa. Más allá de entrar en debates ya trillados, deberíamos avanzar hacia tomar lo positivo de todas aquellas experiencias que sumen al cambio educativo que nuestro país necesita.

Hoy he sido actor de un evento de la fundación Empieza por Educar en Madrid, donde se promovían experiencias educativas y charlas en la búsqueda de la inspiración de los participantes. No hemos podido pasar la ocasión de mostrar nuestra la idea de centro educativo que promovemos desde el CEIP Atalaya. Está claro que motivación no nos falta y compromiso tampoco. Es parte de nuestra filosofía para y con nuestro alumnado.

Muy acertadas han sido las palabras de Wendy Kopp (@wendykopp) cuando señala la necesidad de empoderar a nuestro alumnado hacia su crecimiento personal y la necesidad de cambiar el entorno donde trabajamos. Esa labor de Comunidad no puede traer más que efectos positivos, no sólo para el alumnado sino para nuestro centro. Esa idea recorre los pasillos del CEIP Atalaya, que tiene en el entorno la oportunidad de desarrollo del alumnado, promoviendo proyectos de emprendimiento social como Proyecto CREECE y/o el Proyecto Capacitados.

El evento nos ha permitido ponernos en contacto con multitud de personas a las que nos une el interés por la Educación, poniendo en la mesa lo mejor de cada uno, con la finalidad de contribuir a un espacio que crece en nuestra sociedad. La Educación no es un asunto menor, las familias son conscientes que hay maestros y…. maestros…. Que no todas las escuelas son iguales…. que no todo es estar….. que hay que ser y saber hacer. La formación y el compromiso no pasa de largo en la mirada de la sociedad.

Curioso que sólo hemos oído la palabra Resiliencia en nuestro charla, tampoco he estado en todas las conferencias, pero la idea ha estado presente. Las experiencias promovían avanzar por encima de los problemas, por encima de las dificultades y buscando la mejor versión de cada uno, en “pro” de una plena inserción en la sociedad del presente y del futuro.

Inspirar al docente de que es capaz de ser actor principal en este cambio, es atreverse a poner uno de los cascabeles necesarios, es más…. y, por qué no, podemos ser más que eso. Yo quiero ser influyente en la sociedad del futuro, desde mi aula, desde mi granito de arena. Quiero que mi acción profesional tenga su eco en el futuro… Me gustaría ser quien agite la inspiración de mi alumnado para que persigan sus sueños y ser aquel que le enseñe a reevaluar la situación cuando los sueños se vuelvan más complicados. Cada docente forma parte de un todo que suma más que la propia suma de todos ellos (permítanme parafrasear al matemático…). Cada punta de la rueda de un engranaje es tan importante como el conjunto que lo forma. Somos el motor del cambio y tenemos que empezar a creérnoslo.

Apuntaban desde la mesa de expertos la importancia de los docentes de Infantil y Primaria, la necesaria puesta en valor de aquellos profesionales que construyen la base de nuestra sociedad. Básicamente, ¿quién se atreve a construir una casa en cimientos de papel….? Es momento de empoderar a los primeros de la cadena. ¿Qué mejor apuesta e inversión que la de buscar e inspirar a los mejores para el periodo clave de una persona?

Pues eso, que es momento de inspirar…. y de actuar.

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